“¿CÓMO
CONVERSAR EN LA EDUCACIÓN?: LA CRISIS ENTRE EL MAESTRO Y EL ALUMNO EN EL SIGLO
XXI FRENTE A LAS TECNOLOGÍAS DIGITALES”
1.
INTRODUCCIÓN
Actualmente la práctica de la profesión educativa ha sufrido
reduccionismo, al sesgar la aproximación de educación desde puntos de vista
parciales o campos disciplinarios escindidos: “sociologizar la educación,
psicologizarla, concebirla como una simple actividad administrativa y,
comprometiéndola con el funcionalismo y el simplicismus
de corte factorial, tecnificarla”[1].
Es decir, tópicos como el de las nuevas
tecnologías digitales de la educación[2],
calidad de la educación, la educación basada en competencias, uso de las TIC´s
y la exaltación de pensamientos que promueven la productividad forman parte del
discurso del presente, no es casual que proliferen estos lenguajes que,
transmiten una norma productivista. Se convence al docente de enseñar eso
nuevo, que ni siquiera él termina de conocer o si quiera de entender, sin
embargo, existe esa obsesión por la
eficiencia, la velocidad, la inmediatez que se palpa en las relaciones y
discursos de la educación del presente.
El discurso pedagógico dominante escindido entre la
arrogancia de los científicos y la buena conciencia de los moralistas, se nos
está haciendo impronunciable, “las palabras comunes comienzan a no sabernos a
nada o a sonarnos irremediablemente falsas y vacías. Y cada vez tenemos la
sensación de que hay que aprender de nuevo a pensar y a escribir aunque para
ello haya que apartarse de la seguridad de los saberes, de los métodos y de los
lenguajes que poseemos (y que nos poseen)”[3],
si bien es cierto que toda investigación se inicia preguntando y se termina
preguntando, como ese caminar de pregunta en pregunta, preguntar por nuestro
presente, por aquellos acontecimientos más cotidianos de la educación como: la
conversación, ¿la relación maestro y alumno, aún conversan? ¿con qué lenguaje
se puede conversar en la educación?
PLANTEAMIENTO DEL
PROBLEMA
LA CONVERSACIÓN PERDIDA
Como cansinos contendientes de una guerra interminable, hoy
las diferentes generaciones se miran con desconfianza, como explica Carlos
Skliar, estas generaciones casi no se hablan, casi no se reconocen, se ignoran,
se temen y ya no se buscan los unos a los otros, se ha vuelto demasiado
habitual crecer en medio de la desolación, la desidia, el destierro. En cierto
modo el acto de la transmisión, el pasaje y la travesía de las experiencias,
tal como lo entendíamos desde los primeros filósofos y políticos griegos, se
han interrumpido o se ha despedazado. Todo ocurre como si lo usual fuera la
distancia tensa y amenazante, como si lo normal fuera que cada uno cuente
apenas con uno mismo. Y así, se extrema la soledad indeseada y se abandona el
contacto con los demás por temor a un cierto contagio generacional, es decir:
por el temor que cause la presencia de otras vidas en nuestra propia vida, por
la tensión que pone en juego la diferencia de otras edades en nuestras propias
edades[4].
En educación el discurso de crisis ahoga un verdadero debate
sobre la convivencia, entendida no está como una negociación comunicativa sino
como lo que es en verdad: perturbación, conflictividad y alteridad de afectos.
(SKLIAR, 2019). Buena parte de los discursos sobre la crisis entre generaciones
sugiere que estamos asistiendo a una inversión de la lógica del saber, que hoy
es el joven el que sabe, que ser joven consiste en tener un cierto y novedoso
saber, el cual tal vez intente compartir y sin embargo no sabe más cómo
hacerlo.
Hoy en día se habla de la cuarta revolución industrial “que
está borrando los límites entre las esferas físicas, digitales y biológicas,
está transformando las relaciones productivas, económicas y comerciales, hasta
modificar radicalmente nuestra forma de vivir, de trabajar, de relacionarnos
[…] abarca avances en áreas un tanto inconexas como inteligencia artificial y
aprendizaje automático, robótica, nanotecnología, impresión 3-D, genética y
biotecnología […] (WEF, 2016ª, p.5) a diferencia de las otras revoluciones esta
se caracteriza por la complejidad, velocidad, magnitud, profundidad impacto, y aquí es donde quiero detenerme y
preguntar por la educación ¿hace resonancia en la educación?, ¿Qué provoca esta
cuarta revolución en la educación?, ¿En qué lenguaje se puede conversar en la
educación frente a esta nueva revolución?
En el terreno de la Educación, el uso del Internet goza de un
respaldo cuasi universal de estudiantes, padres, educadores e instituciones, quienes
señalan el acceso a grandes cantidades de información y la capacidad de
estar comunicados en cualquier parte del mundo, como las ventajas
del medio. Pero el mismo
ámbito académico ha sufrido un decremento en el desempeño
de estudiante de nivel licenciatura, relacionado con trastornos de interacción
social y de falta de exposición a experiencias culturales deseables.
En efecto, la formalización de la educación no formal, no
sólo se constituye como una, de acuerdo a la presión y exigencias de cada momento
histórico, es al mismo tiempo el preludio a la sociedad que escolariza lo exterior a la escuela
(Illich), a la sociedad que se autonombra Sociedad del conocimiento[5],
misma que dice maravillarse de que el ambiente todo de la sociedad se torne
educador, como si no se supiera, desde siempre, que la educación no habita
exclusivamente en la escuela.
[1] HOYOS Medina Carlos Ángel en “Formación y teoría práctica” de MENESES
Díaz Gerardo, CESU UNAM primavera 2002.
[2] El concepto término tecnologías digitales, es
equivalente a nuevas tecnologías, tecnologías de la información y la
comunicación, etcétera. Son términos para referirnos a las combinaciones de
aparatos, productos y conceptos, conocidas como: red digital, programas
informáticos, recursos multimedia, interfaz, interactividad,
telecomunicaciones, plataformas, etcétera.
[3] LARROSA, Jorge “Experiencia de la lectura” Estudios sobre la literatura y
formación. Laertes, Barcelona.
[5] FUENTES
MAYA, Javier “Elementos condicionantes para el desarrollo de una sociedad del
conocimiento: El financiamiento de la educación superior y en ciencia y
tecnología en México”
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